domingo, 12 de septiembre de 2010

Primer día

Nos bajamos del micro, y apenas dejamos nuestros bolsos en los cuartos del hotel, comenzamos con las actividades. La primera: andar a caballo. Salimos del hall de entrada, y lo primero que vimos, fueron como 40 caballos esperando a ser montados. La impaciencia crecía, al igual que la adrenalina. Hacía mucho que no me subía a uno, y los nervios eran inevitables. Afortunadamente, no le pasó nada a nadie y empezamos a conocer el lugar.
La CUMBRE es un pueblito hermoso, sin mucha gente, sin muchos autos, sin mucho RUIDO. Cuando me refiero a ruido, no incluyo a los sonidos de la naturaleza. Ruido sería algo molesto, que nos invade, que destruye, muy distinto al sonido de los arroyitos y el de las hojas de los árboles chocando con el viento. Pude apreciar tranquilamente todo lo que se encontraba a mí alrededor, porque el caballito que me tocó estaba decidido a ir caminando y nadie le cambiaría su posición.
Después tuvimos nuestro primer ensayo, cosa que decidieron hacerlo a las 19.30 (hora en que jugaban las LEONAS, !no pude verlo¡ Seguimos tocando, practicando e intentando que todo salga bien para la presentación que al día siguiente teníamos que hacer.
Ya exhaustos por el lindo paseo de 12 horas de la noche anterior, cada uno se fue a su cuarto, para despertarnos al otro día a las 8.30. Igual tenía planeado salir a correr un poco más temprano. Los dejo el sábado va a ser un largo día.

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